A veces uno se puede plantear, el porque de su actuación en una determina situación, el porqué lo realizado no ha sido otra conducta, y ha sido la que ha sido. Actuamos, y no se piensa en ello, pero si nos paramos a pensar en ello, ¿Qué respuesta damos a ello? ¿Estamos coaccionados por la sociedad que nos rodea? Nuestros actos como he comentado al principio están regidos por las normas de la sociedad en la que vivimos, o nos ha tocado vivir, pero no solo eso, también me parece importante destacar que nuestros actos también están en cierto modo condicionados por las experiencias personales de cada uno, ya que dependiendo de lo que nos haya ocasionado determinada conducta, repercutirá mucho a la hora de seleccionar la respuesta a una situación en concreto.
Sin ir muy lejos de la realidad, el pasado viernes ojeando las páginas del periódico, por el mero hecho de que al ser regalado y tener tiempo en el tren, uno se entretiene con él, al mismo tiempo que se informa de todo aquello que acontece en nuestro alrededor. En una de las páginas mi mirada se paralizó en un titular que decía así: “Los padres se suman a los alumnos en el acoso a los profesores” (Periódico 20 minutos de Madrid, 14 de noviembre de 2008, pp 1 y 5), tal fue el interés que empecé a sentir por el gremio al que pertenezco como maestro, que de forma inmediata, tras ver este titular, con esas letras de grandes dimensiones y color negro, fue irme a la página en la cual la noticia se desarrollaba. Una vez terminada la lectura del fragmento, pude comprender la dura y complicada labor a la que los docentes nos tenemos que enfrentar día a día, al mismo tiempo que nuestro trabajo se infravalora, hasta tal punto de
escuchar expresiones tan vulgares y disonantes como “Los maestros viven muy bien” “Qué bien se lo montan los maestros”, “les pagan un sueldazo por no hacer nada”. Cuando escucho estas palabras mi indignación es tal, que con el uso de la educación y un buen vocabulario, callo a las personas que escucho decir semejantes barbaridades, personas que se creen que los hijos son máquinas de estudiar y hacer lo que ellos ordenen, y no dan posibilidad a escuchar por unos instantes lo que sus hijos les quieren decir, personas que no tienen un mínimo de sentimiento por sus hijos, únicamente que estén bien alimentados, tengan todos los videojuegos posibles para que no les molesten y vayan al colegio, y si puede ser al tenis, a francés, a aprender también alemán, al fútbol…es decir, a un sinnúmero de actividades para no estar pendiente de ellos, total como papá gana el dinero para pagar todo eso.


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